En las letras cabe un universo entero

“¿Un beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas” Ingrid Bergman

martes, 29 de marzo de 2016

Breve verso sin título ni rima



Olga María, nombre dulce que en la vista perdura, en cuyas sílabas la música se encarna, 
Vida mía, cuántos senderos recorridos para llegar a un beso, 
cuánta soledad andada para llegar a tu jardín de cerezos.

jueves, 10 de marzo de 2016

Si el mundo se acabara, me gustaría pasar el último día contigo



La película Mad Max, fue todo un acontecimiento en la última entrega de premios de la Academia, cuyo galardón es el Oscar.  El filme es una aterradora voz de alerta frente a una cruda realidad. El ser humano ha dejado de evolucionar para convertirse en una criatura similar al parásito, que agota todos los recursos disponibles a su alrededor, sin devolver nada a cambio.   No hay progreso sostenible.   Siglos de evolución física e intelectual, nos han convertido en criaturas fácilmente adaptables al entorno, pero pasmosamente capaces de crear nuestra propia destrucción.

Las teorías evolucionistas se basan en el hecho fundamental que los seres vivos que se enfrentan a un ambiente adverso, tienen dos opciones: extinguirse o adaptarse.    En el proceso de adaptación, los seres encuentran cómo superar sus debilidades, mejorar sus fortalezas, incrementar su capacidad para solucionar los problemas que plantea la supervivencia.    Normalmente los animales una vez que se adaptan a los cambios de su entorno, aprenden a vivir en equilibrio sin destruir su propio hogar.    El hombre no.   Una vez que pudo dominar a la naturaleza gracias a su capacidad intelectual, pensó en una ambiciosa carrera por tener más y más cosas, sin importar si el planeta podía mantener esta carrera sin agotarse.   

No discuto que la calidad de vida de los países desarrollados, y la de personas privilegiadas como nosotros, que no sufrimos hambre, frío, incomunicación o acceso a servicios públicos, etc., aparentemente es el ideal de progreso.  Pero desconocemos el hecho que más del 90% de los restantes seres humanos carecen de las condiciones mínimas necesarias para la tener una vida digna.   Por lo tanto, la llamada evolución y progreso de nuestra especie será nuestra propia ruina. 

Fabricar más y mejores computadoras, teléfonos inteligentes, sistemas de entretenimiento cada vez más asombrosos, son avances maravillosos, pero tienen un precio que la mayoría queremos ignorar: en el proceso de fabricación de estos artículos que nos hacen la vida más fácil y divertida, se están invirtiendo recursos naturales no renovables, y la parte que se recicla de esta tecnología es mínima.  En consecuencia, habrá un momento en que tengamos televisores de super alta definición, con sonido tan real como la vida misma, pero con toneladas de basura en el patio de la casa y sin posibilidad de reutilizarse.  No.  Eso no es evolución.     Nos creemos los seres más inteligentes del planeta, pero somos la única especie capaz de crear armas tan letales que pueden hacer explotar el mundo en una sola jornada.



También asistimos con entusiasmo al lanzamiento del último juguete de la industria automotriz o tecnológica y descuidamos componentes más importantes como el equilibrio en la distribución de recursos.  Mientras que un puñado de nosotros tenemos teléfonos inteligentes, hay millones de personas que ni siquiera tienen un par de zapatos.   Mientras en Estados Unidos el problema de sobre peso es un tema de salud pública, porque comen demasiado, todavía hay niños que mueren de física hambre.    

martes, 16 de febrero de 2016

Amar no es una cuestión de elección



"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La elijen, te lo juro, los he visto. como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. vos dirás que la eligen porque la aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos  cuando salís de un concierto" 

Julio Cortázar

lunes, 14 de diciembre de 2015

DESPIERTAME

Duelo del destino

No se hablará de otra cosa en los próximos días.  Para los fanáticos, es un momento histórico. Pero, lo mismo que ocurre con los que detestan el fútbol, cuando hay un mundial no tiene más remedio que tolerarlo.

No importa si se se es adulto o niño, todos han escuchado de "La Guerra de las Galaxias" que en realidad traduce como "Guerra de las Estrellas", y su llegada a los teatros es posiblemente el fenómeno cinematográfico de fin de año.   La historia en sí es toda una mitología moderna: la lucha del bien contra el mal, la idea misma de una Fuerza Superior que rige los destinos del universo, y la búsqueda constante por el equilibrio, convierten esta historia en más que un cuento infantil. 

No a todos les gusta, por su puesto. Hay quienes sin haber visto uno sólo de sus episodios, la odian por una cuestión de falta de interés por la ciencia ficción, o simple aversión por historias que se convierten en fenómenos de masas.   

El video que comparto contigo en esta carta, es una versión de la música que acompaña la escena más importantes del primer episodio de la saga: el duelo final entre "los buenos" contra "el malo" de la película. ¿Sabes quién gana?

Ahora que estamos nuevamente incomunicados por razones del destino, y el interminable embargo e invasión de todas las herramientas de comunicación de que dispones,  es la música que me gustaría escuchar de fondo.   

A veces pienso que soy el villano en esta batalla, y que el Lado Oscuro de la Fuerza es el que me motiva, pero a veces creo que tú sabes en el fondo la verdad.  Permites que Bloom te interrogue hasta el agotamiento, te prive de algo tan elemental como el acceso a tu teléfono móvil sin espiarlo, y en lugar de intentar comprender lo que está sucediendo en esa relación, lo que hace es obligarte a que lo ames "como antes".

Antes y después.   No es que antes no lo quisieras, es que hay gran verdad que aprendí en parte con "La Guerra de Las Estrellas": lo único constante en esta vida y en el universo mismo, es el cambio. 




jueves, 10 de diciembre de 2015

En busca de Moby Dick

Una sirena, otro ser mítico



El final de noviembre fue estupendo. Y diciembre empezó con los instantes increíbles. Así es como empieza la temporada de fin de año.

Quise celebrarte cada vez que pude, las vísperas de tu cumpleaños como homenaje de gratitud por la inmensa alegría que representa tu presencia en este mundo. Parece que no fue tan buena idea.   Pero mi intención era sin duda festejar la alegría de un año muy especial: un año cerca de ti.

Una pequeña epopeya personal. Como la del elefante blanco.

Herman Melville, autor norteamericano, se inspiró en una historia verdadera para escribir una odisea entre un grupo de marinos y una enorme ballena blanca, que finalmente hunde el barco en el que navegan. Lo curioso es que Melville según la historia, no se consideraba un gran escritor.  Vivía a la sombra de otros autores a quienes admiraba y consideraba no estar a su nivel. 

Lo cierto es que su libro ha llegado hasta nuestros días, ciento sesenta y cinco años después de haber sido escrito, así que el bueno de Melville finalmente ganó y su historia todavía vive cada vez que alguien lee su libro.

Tenemos una historia personal Olga María, y vive cada vez que la recordamos. Quizás un día alguien la lea y la viva una y otra vez.
 


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Para quién dijo que soñar no cuesta nada...



SI TE ENCUENTRO EN UN SUEÑO

Estás ahí, sentada en la acera de una calle imprecisa
Sola, en actitud reflexiva, quizás triste, quizás molesta.
Para variar algo dije, mal expresado, peor entendido,
Y sólo pienso en arreglar las cosas, volver a lo de antes,
Retomar el camino, no sé lo que dije, no recuerdo,
Es lo malo de encontrarse a mitad de camino de un sueño.

En mi afán de reconciliarnos algo pruebo,
Tu segundo nombre digo, me equivoco
y con esa carita de ángel pero enfurecido increpas:
“Ya ni siquiera recuerdas cómo me llamo”.


El tono de reclamo me afecta más todavía,
Te levantas, vas a marcharte, te detengo,
Luego busco afanosamente un beso sanador,
Y es todo lo que recuerdo, ahí acaba esa visita,
Es lo malo de encontrarse al final de un sueño.

Más tarde, ya consciente todo te lo cuento,
Te pregunto, ¿por qué son tan esquivos los besos?
Me respondes,
“Puedes en los sueños hacer todo lo que no puedes en persona”
Y eso no es del todo cierto…
Pocos tienen el control de ese momento mental durmiendo.

Pero una cosa sí te digo,
Si pudiera al menos una vez,
Y por una vez siquiera, vivir en un sueño lúcido,
Todo estaría claro, y no me cabe duda,
Sólo hay una cosa que seguro haría,
Crearía un mundo perfecto donde juntos viviríamos
Y me entregaría a un sueño profundo y eterno,
Donde no tendría que despertar jamás,

Eso es lo malo de los sueños perfectos.